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Derecho Civil

Las concepciones histórica y apriorística del Derecho civil. Los supuestos institucionales del Derecho Civil y las formas históricas del mismo. La materia propia del Derecho civil: el Derecho civil como Derecho de la persona.

1. LAS CONCEPCIONES HISTÓRICA Y APRIORÍSTICA DEL DERECHO CIVIL.
La identificación material entre los Códigos y el Derecho Civil resulta, hoy en día, inaceptable de forma mayoritaria por evidentes razones. Por importantes que puedan ser los Códigos Civiles, es obvio que el Derecho Civil no quedó petrificado en ellos, sino que la legislación posterior y las coordenadas sociales en general han diversificado su contenido, cuando no han roto algunos de los principios básicos en que se asentaba la regulación codificada.
Ante ello, abandonando la identificación material, la doctrina con-temporánea procura acercarse a la noción de Derecho Civil desde otras bases, aunque se encuentre dividida en dos planteamientos diversos que se presentan como antitéticos: planteamiento historicista y planteamiento racionalista o apriorístico.
Los defensores del primero de ellos mantienen el apego o la in-herencia del Derecho civil a la evolución histórica, con lo que, acentúan su característica de mutabilidad, de cambio o de cambio evolutivo.
Al contrario, los seguidores del planteamiento apriorístico o racio-nalista puro, hacen hincapié en la nota de permanencia del Derecho civil desde una perspectiva metahistórica, aunque desde luego no lleguen hasta el extremo de negar la contingencia histórica de la mayor parte de las instituciones civiles.
La contraposición referida está dirigida a realzar las diversas po-sibilidades de la conceptuación del Derecho civil en términos teóricos. En realidad, doctrinalmente hablando, resulta sumamente difícil encontrar manifestaciones puras y radicales de ambas posturas, lo normal son las posiciones intermedias y sumamente matizadas.
Lo que pretenden subrayar los aprioristas no es la existencia per-manente (siempre con las mismas características) de un conjunto normativo llamado “Derecho civil”, sino la conexión de las históricas formas del mismo con principios que normalmente se reconocen como tributarios del Derecho natural.
A su vez, los historicistas subrayan el aspecto más inmediato de la mutabilidad y evolución de las instituciones jurídicas, sin que ello implique el desconocimiento o negación de las relaciones de las mismas con los pre-supuestos o principios del denominado Derecho natural.

2. LOS SUPUESTOS INSTITUCIONALES DEL DERECHO CIVIL Y LAS FORMAS HISTÓRICAS DEL MISMO.
Para desentrañar el significado y el contenido actual del Derecho civil, debe primar la consideración o perspectiva histórica. El acercamiento histórico, a tal efecto, debe realizarse tomando como puerto de referencia los supuestos institucionales del Derecho Civil. Deben entenderse como tales aquellos supuestos de hecho (los problemas, los conflictos, los litigios o las tensiones sociales) que, aunque de forma variable históricamente, pueden considerarse como determinantes del nacimiento y desarrollo de las instituciones que, de forma sustancial, han ido conformando históricamente el núcleo del sector del Ordenamiento jurídico que actual-mente se conoce con el nombre de Derecho civil.
Entre las actuales opciones, un acercamiento actual al concepto de Derecho Civil no puede marginar en ningún caso el importantísimo momento que supone la codificación. En efecto, el Derecho privado codificado es la forma histórica del derecho civil. Sin embargo, no hay que identificar tal “forma histórica” con la materia civil propiamente dicha y en toda su ex-tensión.
La aceptación de la formulación elegida como puerto de referencia o de partida no tiene otro sentido que identificar en ella los supuestos de hecho originadores de dicha regulación concreta: las realidades, situacio-nes, litigios o conflictos de intereses regulados que se han identificado como los supuestos institucionales del Derecho Civil. Ello implica hacer hincapié en los problemas materiales que el Derecho civil tiende a solven-tar.

3. LA MATERIA PROPIA DEL DERECHO CIVIL.
3.1. El Derecho Civil como Derecho de la persona.
El Derecho civil codificado se considera exclusivamente como módulo de la observación empírico-histórica que permita determinar la materia civil. Esto es, de forma absolutamente instrumental.
En dicha línea, es evidente que el núcleo central del Derecho civil viene representado por la persona en sí misma considerada, en su dimensión familiar y en sus relaciones patrimoniales. Para demostrar esto, nada mejor que detenerse en la propia estructura del Código Civil español. Analizando sus líneas esencialísimas el contenido del mismo, las materias sobre las que recae su regulación serían las siguientes:
La vigencia y los efectos de las normas jurídicas.
La delimitación del ámbito de poder jurídico de las personas y su relación con un grupo especial de (otras) personas.
Las categorías de bienes que pueden ser objeto de tráfico, las clases y estructuras de poder que las personas pueden ostentar sobre dichos bienes, los modos de circulación de dichos bienes, y en particular, las reglas de transmisión de tales bienes cuando, por la desaparición de una persona, resulta necesario atribuirlos a alguien.
La materia contemplada en el primero de los apartados reseñados se refiere a cuestiones generales de fuentes de Derecho y de aplicación y eficacia de las normas jurídicas, que no pueden ser consideradas como exclusivas del Derecho civil. Sin embargo, tanto en España, como fuera de ella, se integraron en los Códigos civiles por razones históricas.
Las situaciones típicas que pueden configurarse como contenido de las diversas formas históricas del Derecho civil han sido tradicionalmente individualizadas en la persona, en la familia y en el patrimonio:
  1. La en persona en sí misma considerada, en cuanto sujeto de derecho, sin tener en cuenta cualesquiera otros atributos o características o situaciones sociales (cuando se considera a la persona como empresario, entrará en juego el Derecho mercantil, como votante el Derecho constitucional y el electoral, como administrado, el Derecho administrati-vo, etc.)
  2. La familia en cuanto grupo humano básico, necesitado de una regulación que encuadre los derechos y deberes recíprocos entres sus miembros y de éstos con el resto de la comunidad.
  3. El patrimonio en cuanto concepto genérico referido al conjunto de bienes, derechos y obligaciones de cualquier persona, con capacidad para adquirir y transmitir bienes. También, por tanto, los instrumentos básicos de intercambio económico (los contratos) y los mecanismos de transmisión a los familiares a través de la herencia, etc.
El carácter social del Derecho supone la constante tensión exis-tente entre el grupo social políticamente organizado, considerado en su conjunto, y el individuo o individuos que lo integran, considerados como personas. La delimitación entre la esfera individual y la esfera social es el eterno problema.
La persona, la familia y el patrimonio integran un “supuesto institu-cional” del Derecho civil: la esfera de poder de la persona. Desde tales bases, se puede conceptuar el Derecho civil como el “derecho de la perso-nalidad privada, que se desenvuelve a través de la familia, sirviéndose para sus propios fines de un patrimonio y asegurando su continuidad a través de la herencia”.

3.2. Contenido de Derecho Civil (estudio universitario)
  1. Parte general: se estudian las materias generales de carácter introductorio, y el Derecho de la persona.
  2. Obligaciones y contratos: dedicada a la exposición de la teoría o doctrina general del contrato y de las obligaciones de él dimanantes, así como a la responsabilidad civil o responsabilidad extracontractual, para finalizar con el estudio del régimen jurídico concreto de las diversas figu-ras contractuales.
  3. Derechos reales e hipotecarios: el punto de partida radica en el estudio de la propiedad y de la posesión, pasando por el estudio de los diversos derechos reales (de goce, garantía y adquisición preferente), y la publicidad proporcionada respecto de los bienes inmuebles por el Registro de la Propiedad.
  4. Derecho de familia y de sucesiones: el Derecho de familia afronta el estudio del matrimonio (y, en su caso, uniones extramatrimonia-les), relaciones de los progenitores con sus hijos, régimen económico del matrimonio y crisis matrimoniales (separación, nulidad y divorcio). Por su parte, el Derecho de sucesiones estudia el fenómeno de la herencia y de los distintos modos de suceder.



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