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El bien jurídico, protegido

1. El tipo objetivo

El bien jurídico que es la vida humana se concreta en la existencia de todo hombre, y por ende es el objeto de la acción del homicidio.
Es habitual que no se proponga una definición de lo que se entiende por vida humana porque ello resulta obvio. Por ende será abarcada por la protección toda formación humana, aunque sea monstruosa. Sigue rigiendo la afirmación de Liszt: "Todo lo parido por la mujer hay que considerarlo, a partir del parto como humano"

a) Comienzo de la vida humana
Se ha dicho, y bien, que la vida humana es un proceso dinámico, y por ende no es posible afirmar la existencia de un punto exacto de cuándo comienza la vida humana. El problema de determinar desde cuándo corre la protección dada por el Derecho Penal al ser humano, en el delito de homicidio, no es menor, ya que antes de comenzar a nacer, la muerte del feto no tipifica el delito de homicidio, sino el de aborto, que en nuestra legislación tiene una menor sanción.
La discusión jurídica tiene relación con el acto fisiológico por el cual el feto es expelido del vientre materno. La pregunta, entonces, consiste en determinar cuándo se considera que una persona ha comenzado a nacer.
Sobre este punto la doctrina ha elaborado diversas soluciones, habiéndose llegado en un momento, y por obra de Núñez y Soler, a un primer análisisde la cuestión, relacionando el momento del nacimiento con el tipo penal del infanticidio.

b) Casos particulares
Como es obvio, las distintas posturas doctrinarias tienen una consecuencia práctica que se puede analizar en los casos que a continuación se explicitan. De todas formas, en este punto es en donde el legislador deberá analizar, en una futura reforma, las posibles lagunas legales, si es que pretende llenar las existentes.
Lo que decide la cuestión es la mayor o menor protección que se intente dar a la persona en el momento del parto. Y éste no es un tema menor, ya que, al haberse derogado el infanticidio, el juez en estos casos deberá optar entre el tipo penal del aborto o directamente el del homicidio agravado por el vínculo. Con lo cual, y desde un punto de vista de política criminal, se oscila en algunos casos, como serían las conductas imprudentes, entre ninguna punición y la máxima que tiene el sistema legislativo.
  1. En el caso del actuar imprudente del médico durante el parto, debido al cual se causa la muerte del feto, hay que distinguir diversas soluciones según la posición que se asuma. Si las maniobras se han producido sobre la madre, dice González Rus, habrá aborto, pero como no existe el aborto culposo, la conducta será impune. En cambio, si se considera que ya es una persona, la conducta será punible como homicidio culposo.
  2. Distinto problema es el caso de la prescripción de medicamentos dados a la madre, pero que provocan la muerte o las lesiones del feto lina vez nacido. La doctrina mayoritaria afirma que no hay lesiones al feto y, por lo tanto, tal conducta quedaría impune. Maurach en este aspecto es bastante claro: "El nasciturus, antes de que comiencen los dolores de contracción, no representa un objeto idóneo". Esta afirmación había sido también la de Binding al afirmar que la lesión al feto es impune. Este criterio ha sido seguido en Alemania por autores como Lüttger, Schróder y Welzel. Éste es el criterio también seguido por Kaufmann, en el comentario al caso Contergan. Kaufmann afirma al respecto "que sería intolerable investigar cada aborto prematuro, cada enfermedad del recién nacido y cada caso de muerte que hayan sido causados culposamente durante el embarazo. La reglamentación de la vida de la embarazada, con numerosas prohibiciones para ella y otras personas, desalienta completamente si se piensa en la inseguridad de las medidas (¿Puede la embarazada tomar alcohol? ¿Durante cuánto tiempo? ¿En qué cantidad?)". Por lo expuesto concreta Kaufmann de la siguiente manera: "La impunidad del aborto culposo y de la lesión del feto tiene el sentido correcto y, también según la comprensión moderna, obligatorio de preservar el ámbito de vida que rodea a la embarazada de reglamentaciones penales y de todas las dificultades e insignificancias correspondientes". La jurisprudencia también ha sostenido el criterio seguido por la jurisprudencia alemana, en el caso de daños al niño que está por nacer, condenando a los médicos por lesiones culposas.
c) Fin de la vida humana
El segundo problema que se plantea tanto desde la dogmática penal como desde un punto de vista legal es el del final de la vida. El tema reviste real importancia debido a que, después de muerta la persona, ya no se podrá dar el delito de homicidio porque no existirá la víctima o el objeto de la acción. Este extremo determina la importancia de fijar el momento de la muerte de una persona. La ley argentina se ha decidido por tomar el criterio de muerte cerebral, con lo cual la discusión, por lo menos en este sentido, ha terminado.
La norma protege en el delito de homicidio al llamado sujeto pasivo hasta el momento de su muerte, motivo por el cual la decisión de la ley reviste suma importancia.
Es éste uno de los grandes problemas que se plantean en el Derecho y especialmente en el Derecho Penal, provocados por los avances de la ciencia médica, en este caso debido a los trasplantes de órganos, que ha llevado a que discuta nuevamente el momento preciso de la muerte de una persona.
Tradicionalmente "se ha considerado como muerte la paralización irreversible de los sistemas circulatorios sanguíneos y respiratorios, vinculada con la pérdida de toda actividad del sistema nervioso central, y seguida de toda célula y tejido del organismo"

d) Sujeto activo
De la forma en que está descripta en la ley, autor del delito de homicidio puede serlo cualquier persona. Sin embargo, como bien se ha hecho notar, esta afirmación sólo es válida en cuanto al homicidio por acción, ya que en cuanto al homicidio por omisión sólo podrá serlo la persona que se encuentre en la posición de garante. En el clásico ejemplo del niño que se ahoga en un estanque, muy distinta será la situación del padre que deja que su hijo se ahogue, de la del tercero que observa el mismo hecho.

e) Los restantes elementos del tipo objetivo
El tipo objetivo del delito de homicidio está constituido, tanto por la acción de matar como por el resultado muerte de otro ser humano, que deben estar unidos ambos por una relación de imputación objetiva o de causalidad, según sea la terminología que se utilice.

f) La acción de matar
Se puede definir como la causación de la muerte de otra persona física, si bien parte de la doctrina también afirma que la acción de matar consiste en acortar la vida de otro, esto es adelantar la muerte en el tiempo. De todas formas, ambas ideas expresan sustancialmente
la misma cosa.
La primera consecuencia de lo hasta aquí expresado es que, de acuerdo a la ley, el suicidio no es punible, ya que se trata de la muerte del autor como tal y no de otra persona, que es una exigencia del tipo penal, sin perjuicio de que la ley puna la inducción al suicidio. Es punible, y ésta es la segunda consecuencia, la eutanasia (sin perjuicio de una fuerte tendencia a aceptar su desincriminación), especialmente la llamada eutanasia pasiva, esto es, la muerte de una
persona aunque sea para aliviar sus dolores.

2. Tipo subjetivo
El homicidio es un delito doloso de acuerdo a la técnica legislativa. El objeto del dolo comprende los elementos del tipo penal objetivo, abarcando los medios utilizados.
De ese modo, el autor debe conocer que su acción produce la muerte de una persona, y además, debe haber querido tal resultado.
Se acepta tanto el dolo directo de primer grado, como el de segundo grado y el eventual, salvo los casos de homicidios agravados, en donde por la forma de comisión del hecho se exige el dolo directo.
El dolo desaparece en casos de error de tipo, esto es, cuando el autor cree, por ejemplo, que dispara su arma en contra de un oso y es una persona y dicho error por las circunstancias del hecho era invencible. En caso de vencibilidad del error, el hecho será un homicidio imprudente.
En el caso de error en la persona, es decir el autor quiere matar a A y mata a B, el error es irrelevante dado los valores en juego. La equivalencia del valor de las personas hace que tal error sea irrelevante.
Distinto será el caso de dicho error en los casos en que el sujeto quiera matar a otra persona, y sin embargo mate al padre.

3. Antijuridicidad
Como se vio en la parte general, la acción ilícita de matar desaparece en los casos en que el autor esté amparado en una causa de justificación, esto es por ejemplo la legítima defensa.

4. Responsabilidad por el hecho
En los casos de no exigibilidad, esto es, aquellos supuestos en los cuales el sujeto esté entrampado por dos deberes, por ejemplo, tampoco existirá la responsabilidad por el hecho, y en consecuencia
tampoco se podrá imponer pena.

5. Culpabilidad
El autor no será reprochable en los casos de inimputabilidad o cuando actúe bajo error de prohibición invencible.

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CONTRASEÑA: Visual.SaC



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